En seis sesiones dobles, los niños se sumergieron de manera práctica en el mundo de la electrónica. Juntos desarrollaron, entre otras cosas, un sistema de luces intermitentes, una linterna e incluso una sirena Kojak. Aprendieron paso a paso a manejar componentes electrónicos, herramientas y esquemas simples, transmitidos de manera adecuada a su edad y orientados a la práctica.
Fueron apoyados por aprendices comprometidos de la empresa Meyer de Rötz, que compartieron su conocimiento con mucha paciencia y entusiasmo. Esta colaboración directa entre la escuela y la empresa constituye el valor especial del proyecto: la tecnología se torna tangible, comprensible y experimentable de manera inmediata.
El proyecto fue posible gracias al apoyo de patrocinadores regionales, entre los que también nos encontramos nosotros, Dlubal Software. Como empresa en el ámbito del software de ingeniería, fomentar la educación técnica es especialmente importante para nosotros. Porque quien despierta la curiosidad temprano, sienta las bases para la innovación del mañana.
El proyecto en Tiefenbach muestra de manera impresionante cómo puede tener éxito la excelente promoción de jóvenes talentos, cuando escuela, asociación y economía trabajan juntos hacia un mismo objetivo, y cuando los niños tienen la oportunidad de descubrir la tecnología con sus propias manos.