En ingeniería estructural, es una práctica común crear múltiples modelos analíticos para cumplir con los diferentes requisitos de las normativas. Un modelo puede estar dedicado a los estados límite últimos (ELU) con suposiciones de rigidez específicas; otro se construye para los estados límite de servicio (ELS) con rigidez modificada. A veces, se crea un tercer modelo para considerar los efectos térmicos, la fluencia, el comportamiento de fisuración y otras condiciones especiales.
Pero, ¿qué significa esto en la práctica?
- Los ingenieros tienen que manejar múltiples modelos analíticos para la misma estructura, lo que aumenta el esfuerzo total.
- Cada cambio del modelo, ya sea una modificación de sección, un ajuste de carga o una actualización de geometría, requiere una revisión de todos los modelos.
Muchos usuarios de ETABS conocen bien este flujo de trabajo. Aumenta la carga de trabajo de coordinación, consume tiempo e introduce el riesgo de inconsistencias y errores.
El enfoque más inteligente con RFEM 6
Los ingenieros pueden trabajar con un único modelo analítico y asignar diferentes propiedades de rigidez para cada combinación de cargas, como por ejemplo para:
- Estados límite últimos (ELU)
- Estados límite de servicio (ELS)
- Casos de carga térmica
- Otras situaciones de proyecto
Es decir, un solo modelo estructural satisface todas las situaciones de proyecto, lo que resulta en:
→ mayor claridad → menos inconsistencias → menor riesgo de errores → actualizaciones más sencillas
Cada modificación del modelo se realiza solo una vez y se refleja en todas las verificaciones de diseño. En un entorno donde la precisión, la coordinación y la gestión del tiempo son fundamentales, simplificar el proceso de modelado no es solo conveniente, es estratégico.